Todo el amor -
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miércoles, julio 27, 2005

Sonetos II

Es verdad que a tu espíritu altanero
nada le dejó mi fugaz presencia,
que me miraste toda indiferencia
casi como se mira a un pordiosero.
Es verdad que al instante quedó trunca
la perspectiva azul de aquella tarde...
que desde entonces el corazón arde
por esta herida que no cierra nunca.
Mas te doy gratitud como a ninguno,
sintiéndote llegué hasta la fortuna
que jamás alcanzara de otro modo,
pues me diste, quizás de tus desdenes,
la clave del más grande de los bienes,
¡ desde que sé soñar lo tengo todo!

Posted by capricho :: 10:34 p. m. :: 3 Comments:

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